Una de las cosas más bonitas que ocurren cuando inicias un proyecto así, es que te das cuenta de que hay muy buena gente. Gente que antes de que les pidas ayuda, ya te la están ofreciendo. Ilusionados, vitales, motivados… contentos de poder aportar cualquier cosa por insignificante que parezca; TODO suma.

El domingo citamos a los chavales diciéndoles que nos haríamos cuatro fotos, nada del otro mundo. Lo que no sabían es que gracias a Eric, uno de los que podría liderar el grupo de buena gente, estrenarían unas camisetas «de marca» con el logo de Nomela pasan estampado, bien visible, bien grande. Y que además recibirían unas botellas de esas que sus ídolos beben en las ahora bautizadas como «pausas de hidratación». Flipaban.

Y que las cuatro fotos, en realidad eran unas superfotos realizadas por uno de los mejores fotógrafos del país y que, además, servirían para ilustrar un reportaje para un diario de tirón nacional, muy potente.

Y eso tan bien parido fue posible gracias a Víctor, que me pasó el contacto de Lu menos de un minuto después de haberle pedido. Y a que Lu, cuando le conté lo que quería hacer, en vez de despacharme con un «tío no puedo que estoy jodido», me puso en contacto con Alberto; y que éste, cuando escuchó lo que quería hacer, sin conocernos de nada, rápidamente le hizo ver a su jefe que este proyecto molaba mucho, que merecíamos un espacio en el periódico.

Y así, con cuatro buenas personas, logramos que estos chicos estuvieran felices y contentos esos 20 minutos de fotos, camisetas (de marca) y botellas. Y mientras veía cómo reían y hacían el ganso, no podía evitar pensar que si esto ya les hacía pasar un buen rato, cuando empiecen a llegar al proyecto mejores personas como Éric, Victor, Lu o Alberto, (a dos los conozco hace años ya los otros dos no los había visto nunca), los ratos que pasarán si hacemos realidad la mitad de cosas.

Por eso os necesitamos, para que pasen cosas.